Si estás embarazada y te preocupa que el estrés pueda afectar a tu bebé, quiero empezar aclarando algo importante: sentir estrés en el embarazo no significa automáticamente que estés haciéndole daño.
El estrés forma parte de nuestra vida. Podemos tener una preocupación, una discusión o unos días especialmente complicados. Nuestro organismo responde y, cuando esa situación pasa, puede recuperar el equilibrio.
La cuestión cambia cuando ese estrés es intenso, se mantiene durante demasiado tiempo o sentimos que las demandas que tenemos superan nuestros recursos para afrontarlas.
En este artículo hablaremos sobre:
- Qué ocurre realmente cuando sientes estrés durante el embarazo,
- 3 de sus causas más frecuentes,
- Cómo puede influir en el bebé y
- Qué puedes hacer en tu vida cotidiana para manejarlo mejor.
¿Estás lista?
Comenzamos.
El estrés en el embarazo
Cuando hablamos de estrés en el embarazo, no podemos reducirlo a pensar que si la madre está estresada, el bebé también lo está. Es mucho más complejo.
No todo el estrés es igual ni tiene el mismo impacto. Podemos tener un día complicado, una discusión, una preocupación o una semana con más trabajo. Nuestro organismo se activa para responder y, cuando esa situación pasa, poco a poco puede recuperar su equilibrio.
Y aquí aparece un concepto importante: la regulación.
La regulación es la capacidad de nuestro organismo para adaptarse a aquello que estamos viviendo y recuperar después un estado de mayor equilibrio y seguridad.
Por eso, el problema no suele estar en sentir estrés de manera puntual. Puede aparecer cuando se mantiene demasiado tiempo, se repite constantemente o sentimos que las demandas que tenemos delante superan nuestros recursos para afrontarlas.
Además, durante el embarazo nuestra vida no se detiene. Seguimos trabajando, ocupándonos de la casa, quizá cuidando de otros hijos y atendiendo responsabilidades mientras nuestro cuerpo cambia y nos adaptamos física y emocionalmente a esta nueva etapa.
Por eso, desde terapia ocupacional perinatal también observamos:
- Rutinas,
- Demandas que sostenemos,
- Espacio real para descansar y
- Apoyos que existen a nuestro alrededor.
Estrés en el embarazo: Principales causas
Muchas veces pensamos que el estrés en el embarazo procede directamente de la propia gestación. Sin embargo, su origen puede estar en el ritmo de vida, las obligaciones, las exigencias y todo lo que continuamos sosteniendo cada día.
Por supuesto, los cambios físicos, las revisiones médicas, el miedo al parto o la preocupación por que el bebé esté bien también pueden generar estrés.
Pero quiero detenerme especialmente en tres situaciones.
La primera es la presión laboral. Muchas mujeres continúan trabajando prácticamente al mismo ritmo que antes, manteniendo horarios, objetivos, responsabilidades y rendimiento mientras su cuerpo atraviesa un enorme proceso de adaptación.
Además, parece que durante el embarazo tenemos que seguir siendo productivas, cumplir, cuidarnos, hacer ejercicio, comer bien, estar tranquilas, disfrutar del embarazo y estar felices.
Parece que el embarazo tiene que cambiarlo todo sin que cambie absolutamente nada.
Y no estamos hablando únicamente de una cuestión individual. También existe un modelo de maternidad que puede exigir muchísimo a las mujeres incluso antes de que nazca el bebé.
La segunda situación es querer llegar a todo.
Al trabajo se suman la casa, las compras, las citas médicas, la familia, quizá otros hijos, los compromisos y las gestiones. Muchas mujeres intentan seguir haciendo exactamente lo mismo que antes, aunque su cuerpo les esté pidiendo bajar el ritmo.
Cuando aparece el “no llego a todo”, quizá deberíamos hacernos otra pregunta: ¿realmente tengo que llegar a todo de la misma manera que antes de quedarme embarazada?
A veces no necesitamos hacer más. Necesitamos encontrar otra manera de hacer.
La tercera situación es sentir que tenemos que sostenerlo prácticamente todo solas.
Tener personas a nuestro alrededor no siempre significa disponer del apoyo que necesitamos. Apoyo también es compartir responsabilidades, recibir ayuda práctica, sentirnos escuchadas y saber que alguien puede sostener parte de las demandas con nosotras.
Incluso teniendo personas dispuestas a ayudar, podemos seguir siendo quienes pensamos qué hay que comprar, organizamos las citas, preparamos las cosas del bebé y recordamos todo lo pendiente.
Por eso, quizá la cuestión no sea simplemente pedir ayuda, sino compartir realmente la carga.
Estrés en el embarazo: ¿Cómo puede afectar a tu bebé?
Si bien el estrés en el embarazo puede influir en el bebé, no lo hace de una manera tan directa como muchas veces pensamos.
Cuando vivimos una situación de estrés, nuestro organismo activa una respuesta fisiológica para afrontarla. Entre otras cosas, puede aumentar la producción de determinadas hormonas, como el cortisol.
Pero durante el embarazo existe un elemento fundamental que debemos tener en cuenta: la placenta.
La placenta no se limita al intercambio de oxígeno y nutrientes. También participa activamente en la relación entre el organismo de la madre y el del bebé y dispone de mecanismos que ayudan a regular la exposición del bebé al cortisol materno.
Por tanto, tu bebé no recibe automáticamente ni en la misma cantidad todo el cortisol que produce tu organismo.
Volvemos así a la diferencia entre experimentar un aumento puntual del estrés y después recuperar el equilibrio, o permanecer durante largos periodos en un estado de estrés elevado y con pocas posibilidades de recuperación.
Cuando el estrés es muy intenso y se mantiene durante mucho tiempo, algunos estudios han observado un aumento de la probabilidad de determinadas dificultades.
Se ha relacionado con un mayor riesgo de parto prematuro o menor peso al nacer. También se ha observado una posible relación con la forma en la que posteriormente el niño gestiona sus emociones, responde al estrés o regula su comportamiento.
Pero aquí está la parte que no podemos perder:
Estamos hablando de un aumento del riesgo, no de una relación directa de causa y efecto.
Haber vivido estrés durante tu embarazo no significa que esto vaya a ocurrirle a tu bebé. El desarrollo infantil depende de muchos factores biológicos, ambientales y familiares, además de las experiencias que continuará viviendo después del nacimiento.
Por eso, no tiene sentido repasar ahora cada discusión, cada preocupación o cada semana difícil que hayas vivido.
No necesitamos embarazos perfectos o completamente libres de estrés. Necesitamos ocuparnos de las situaciones que generan estrés de manera recurrente y disponer de oportunidades para recuperar nuestra regulación.
La pregunta que puede ayudarnos es otra: cuando algo me genera estrés, ¿qué necesito para volver a sentirme regulada y recuperar el equilibrio?
Consejos prácticos para manejar el estrés en el embarazo
Te los comparto en el VIDEO que está debajo.
¡Que lo disfrutes!
Conclusiones
Sentir estrés en el embarazo no significa automáticamente que estés haciendo daño a tu bebé.
Lo importante es reconocer cuándo se mantiene demasiado en el tiempo, identificar qué lo está provocando y buscar qué podemos hacer para recuperar nuestra regulación.
Y hay algo más: no tenemos que esperar a sentirnos completamente desbordadas para actuar.
Desde terapia ocupacional perinatal también podemos trabajar de forma preventiva, identificando posibles fuentes de estrés, revisando rutinas, equilibrando las demandas de la vida cotidiana y desarrollando recursos de regulación antes de que aparezca la sobrecarga.
Quizá el verdadero cambio de mirada sea precisamente ese: no esperar a estar mal para empezar a cuidarnos.
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Un abrazo enorme, y nos vemos en el próximo artículo.
Eduvigis.